Aeroméxico ha volado bajo tres nombres en 92 años: Aeronaves de México (1934), Aerovías de México y, desde 1972, Aeroméxico. En ese tiempo ha transportado a cientos de millones de pasajeros y acumulado siete accidentes con víctimas fatales, además de un secuestro y un accidente de despegue del que sobrevivieron los 103 ocupantes. Este artículo reúne, verificado contra fuentes primarias y bases de datos de aviación, cada uno de esos episodios — qué pasó, por qué, y qué cambió después.

📌 En resumen:
• Aeroméxico (incluyendo su era como Aeronaves de México) ha tenido 7 accidentes fatales entre 1958 y 1986, sin ninguno fatal en las últimas cuatro décadas
• El más mortal fue el vuelo 498 en 1986: una colisión en el aire sobre Cerritos, California, con 82 muertos
• El accidente de 1986 cambió la regulación: la FAA exigió sistemas anticolisión (TCAS) en toda la aviación comercial de EE.UU.
• En 2018, los 103 ocupantes del vuelo 2431 sobrevivieron a un accidente de despegue en Durango — «El Milagro de Durango»
• Desde entonces, los únicos sucesos reportados son incidentes menores sin víctimas: despresurizaciones y desvíos preventivos

De Aeronaves de México a Aeroméxico: tres nombres, una misma aerolínea

Antonio Díaz Lombardo fundó Aeronaves de México el 14 de septiembre de 1934. El vuelo inaugural, pilotado por Julio Zínser en un Stinson SR, cubrió la ruta Ciudad de México-Acapulco. Para 1968, la aerolínea se había convertido en la primera de América Latina en operar una flota compuesta exclusivamente por aviones jet (DC-8 y DC-9), retirando su último avión de pistón, un DC-6.

El cambio de nombre y de identidad visual —el logotipo del «hombre águila» que la aerolínea usa hasta hoy— llegó en 1972, cuando Aeronaves de México se convirtió oficialmente en Aeroméxico. El gobierno mexicano nacionalizó la aerolínea en 1988 tras una crisis financiera, y la reprivatizó en 2007. En 2010 entró en Chapter 11 en EE.UU. junto con su matriz, y lo volvió a hacer en 2020 en plena pandemia, saliendo en 2022 ya sin la participación de Delta Air Lines como accionista principal.

Los accidentes fatales, uno por uno

Vuelo 111 (1958): la tragedia que marcó a Guadalajara, bajo el nombre Aeronaves de México

El 2 de junio de 1958, un Lockheed L-749 Constellation cubría la ruta Tijuana-Mazatlán-Guadalajara-Ciudad de México-Acapulco. Dos minutos después de despegar de Guadalajara, a las 22:06 horas, la aeronave se impactó contra el Cerro de las Latillas (también conocido como Picacho), en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco. Murieron las 46 personas a bordo: 39 pasajeros y 7 tripulantes.

La noche tenía lluvia intensa y visibilidad reducida. Las investigaciones apuntaron a un giro tardío del procedimiento de aproximación que acercó demasiado la aeronave al cerro, combinado con fallas mecánicas en los cuatro motores del Constellation. Fue, en su momento, la peor tragedia de la aviación comercial mexicana.

Vuelo 229 (1973): impacto contra la montaña en Puerto Vallarta

El 20 de junio de 1973, un McDonnell Douglas DC-9 cubría la ruta Houston-Monterrey-Puerto Vallarta-Ciudad de México. A las 22:47 horas, ya autorizado para aproximarse a la pista 04 del aeropuerto de Puerto Vallarta, el avión se impactó contra la montaña Las Minas, a 37 kilómetros al sur-sureste del aeropuerto. Las 27 personas a bordo —22 pasajeros y 5 tripulantes— murieron en el lugar.

El control de tráfico aéreo perdió contacto con la tripulación a las 22:50. La investigación determinó que la aeronave no redujo la velocidad durante el patrón de descenso, saliéndose del área de la bahía hacia la sierra.

Vuelo 230 (1981): la tormenta de Chihuahua

El 27 de julio de 1981, el DC-9-32 «Yucatán» volaba de Monterrey a Tijuana con escalas en Chihuahua y Hermosillo. Durante la aproximación a Chihuahua, en medio de nubes cumulonimbus con fuertes ráfagas y lluvia, el avión rebotó al tocar la pista y golpeó el suelo con fuerza extrema. Se salió de la pista, se partió y se incendió.

De las 66 personas a bordo (60 pasajeros y 6 tripulantes), 34 lograron escapar de los restos. Las 32 personas que quedaron atrapadas murieron por el humo y el fuego. La causa fue atribuida a la pérdida de control de la aeronave por las corrientes descendentes (downdrafts) y la turbulencia del temporal.

Vuelo 110 (1981): descompresión sobre la Sierra de Guerrero

Apenas tres meses y medio después de Chihuahua, el 8 de noviembre de 1981, otro DC-9-32 de Aeroméxico —esta vez en la ruta Acapulco-Guadalajara— sufrió una descompresión de cabina a 31,000 pies de altura. El capitán reportó la falla y solicitó regresar a Acapulco, iniciando un descenso de emergencia. A 6,000 pies, la aeronave se impactó contra la Sierra de Guerrero, cerca de Zihuatanejo. Las 18 personas a bordo murieron.

La causa exacta de la descompresión nunca se determinó con certeza; las investigaciones señalaron que la tripulación no siguió correctamente los procedimientos de emergencia para ese tipo de falla.

Vuelo 498 (1986): la colisión de Cerritos que cambió las reglas del aire en Estados Unidos

Es, por número de víctimas, el accidente más grave en la historia de Aeroméxico y uno de los más estudiados de la aviación mundial. El 31 de agosto de 1986, el vuelo 498 —un DC-9-32 matrícula XA-JED, apodado «Hermosillo»— volaba de Ciudad de México a Los Ángeles con escalas en Guadalajara, Loreto y Tijuana. A las 11:52 de la mañana, mientras descendía hacia el aeropuerto de Los Ángeles, un Piper PA-28 Cherokee de propiedad privada, pilotado por un particular, ingresó sin autorización al espacio aéreo controlado (TCA) de Los Ángeles.

El Piper impactó casi perpendicularmente la parte superior del estabilizador horizontal del DC-9, cortándolo junto con parte del estabilizador vertical y el timón. El avión de Aeroméxico, con la cola destrozada, entró en una vuelta descontrolada y un descenso en picada que terminó en el patio de una casa en la ciudad de Cerritos, California, donde explotó al impactar. La explosión destruyó cuatro casas más y dañó otras siete.

Murieron las 64 personas a bordo del DC-9, las 3 del Piper, y 15 personas en tierra: 82 fallecidos en total. La investigación de la NTSB (la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de EE.UU.) no encontró ninguna falla en la tripulación de Aeroméxico ni en la aeronave. La responsabilidad se repartió entre el piloto del Piper, que voló sin autorización dentro del espacio controlado, y la FAA, por deficiencias en el control del tránsito aéreo de esa zona.

Las consecuencias regulatorias fueron inmediatas y permanentes: la FAA exigió que todos los aviones comerciales que operaran en espacio aéreo estadounidense instalaran sistemas de alerta de tránsito y evasión de colisiones (TCAS), y obligó a la aviación general —como el Piper— a equiparse con transpondedores Modo C que reportaran su altitud a los controladores. El TCAS es hoy un estándar global, y gran parte de su origen regulatorio se remonta directamente a este accidente.

El secuestro de 2009: la única vez que alguien tomó el control de un avión de Aeroméxico

El 9 de septiembre de 2009, José Mark Flores Pereira, un predicador boliviano de 44 años, secuestró el vuelo 576 de Aeroméxico, un Boeing 737 que volaba de Cancún a la Ciudad de México con 104 pasajeros a bordo. Flores Pereira afirmó llevar tres bombas y exigió hablar con el entonces presidente Felipe Calderón.

El avión aterrizó en la Ciudad de México y todos los pasajeros fueron evacuados sin incidentes. Policías fuertemente armados entraron a la aeronave y sometieron al secuestrador, descubriendo que los «explosivos» eran en realidad latas de jugo vacías rellenas de arena. Es, hasta la fecha, el único secuestro registrado en la historia de Aeroméxico.

El «Milagro de Durango» (2018): los 103 que sobrevivieron

El 31 de julio de 2018, el vuelo 2431 de Aeroméxico Connect —un Embraer 190 matrícula XA-GAL— se preparaba para despegar del Aeropuerto Internacional de Durango con destino a la Ciudad de México. Poco después de elevarse, la aeronave atravesó una microrráfaga: una cizalladura de viento súbita y localizada que le hizo perder velocidad y altitud de forma abrupta.

El avión impactó la pista, los motores se desprendieron, y la aeronave se deslizó unos 305 metros más allá del extremo de la pista antes de detenerse, ya envuelta en llamas. Las 103 personas a bordo —97 pasajeros y 6 tripulantes— sobrevivieron; 39 resultaron heridas.

La investigación de la Dirección General de Aeronáutica Civil concluyó que la microrráfaga fue la causa principal, sin que los pilotos hubieran sido alertados de las condiciones adversas antes del despegue. El informe también reveló, a partir del registrador de voz de cabina, que durante el vuelo se realizaba un entrenamiento de pilotos no autorizado: un piloto en capacitación ocupaba el asiento del copiloto y pilotaba la aeronave al momento del despegue. El informe final se publicó el 23 de febrero de 2019. El caso se conoce popularmente como «El Milagro de Durango».

Los incidentes recientes: nada fatal, pero vale la pena conocerlos

Desde 2018, Aeroméxico no ha tenido ningún accidente con víctimas mortales. Sí ha enfrentado una serie de incidentes menores que, sin poner en riesgo vidas, generaron cobertura mediática y, en algunos casos, inspecciones regulatorias:

  • Junio de 2025: el vuelo 1046, de Ciudad de México a Oaxaca, tuvo que realizar una maniobra de ascenso evasivo para esquivar a un grupo de paracaidistas militares de la Fuerza Aérea Mexicana.
  • Julio de 2025: un vuelo con destino a Mexicali regresó de emergencia al AICM tras una despresurización en cabina. No hubo heridos; los pasajeros reportaron nerviosismo durante el regreso.
  • Marzo de 2026: un Embraer E190 de Aeroméxico Connect, vuelo AM2523 de Minatitlán a la Ciudad de México, se desvió de forma preventiva al aeropuerto de Veracruz tras detectar indicadores anómalos de presurización.

El patrón es consistente con lo que muestran las estadísticas globales de seguridad aérea: la tripulación detecta una anomalía, sigue el protocolo y regresa o se desvía antes de que el problema escale. Es exactamente el comportamiento que las aerolíneas auditadas bajo el estándar IOSA están entrenadas para ejecutar.

¿Qué tan segura es Aeroméxico hoy?

Aeroméxico cuenta con la certificación IOSA (IATA Operational Safety Audit) de la IATA, el mismo estándar que, según el reporte de seguridad 2025 de la IATA, reduce la tasa de accidentes hasta en 2.5 veces frente a aerolíneas no auditadas. En septiembre de 2025, la aerolínea adoptó las soluciones de software Safety Insight, Fuel Insight y FlightPulse de GE Aerospace en toda su flota —herramientas de análisis predictivo que monitorean parámetros de vuelo para anticipar fallas antes de que ocurran.

La flota actual combina Boeing 737 y 787, junto con Embraer 190 operados por Aeroméxico Connect — una renovación casi total frente a los DC-9 y DC-8 que protagonizan los accidentes de los años setenta y ochenta de este artículo. La diferencia entre esa época y la actual no es casualidad: es el resultado acumulado de cuatro décadas de cambios regulatorios, muchos de ellos —como el TCAS— originados directamente por accidentes como el de Cerritos.

Tabla resumen: accidentes fatales de Aeroméxico

AñoVueloLugarA bordoMuertosCausa
1958111 (Aeronaves de México)Tlajomulco, Jalisco4646CFIT, mal tiempo y posible falla mecánica
1973229Puerto Vallarta2727CFIT en aproximación
1981230Chihuahua6632Aterrizaje forzoso en tormenta
1981110Zihuatanejo1818Descompresión de cabina
1986498Cerritos, California67 (ambas aeronaves)82 (incl. 15 en tierra)Colisión aérea con avioneta sin autorización
2009576Cancún–CDMX104+0Secuestro (sin explosivos reales)
20182431 (Connect)Durango1030Microrráfaga en despegue

Preguntas frecuentes

¿Cuál ha sido el peor accidente de Aeroméxico?

El vuelo 498 de 1986, la colisión aérea sobre Cerritos, California, con 82 muertos. Es también uno de los accidentes que más cambió la regulación de tránsito aéreo en Estados Unidos.

¿Aeroméxico ha tenido accidentes fatales recientes?

No. El último accidente fatal fue en 1986. El accidente más reciente con la aeronave destruida fue en 2018 en Durango, pero los 103 ocupantes sobrevivieron.

¿Qué fue «El Milagro de Durango»?

El nombre con el que se conoce al accidente del vuelo 2431 de Aeroméxico Connect en 2018, en el que un Embraer 190 se estrelló al despegar por una microrráfaga y las 103 personas a bordo sobrevivieron.

¿Aeroméxico y Aeronaves de México son la misma aerolínea?

Sí. Aeronaves de México (fundada en 1934) cambió su nombre a Aeroméxico en 1972. Es la misma empresa bajo una nueva identidad de marca, no una sucesora ni una aerolínea distinta.

¿Es seguro volar con Aeroméxico hoy?

Aeroméxico cuenta con la certificación IOSA de la IATA y no ha tenido un accidente fatal en casi cuatro décadas. Las estadísticas globales de seguridad aérea muestran que las aerolíneas auditadas bajo ese estándar tienen tasas de accidentalidad significativamente menores que las que no lo están.

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Por H.Trillo